Ile de la Cite, origen de Paris

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El origen de París está en esta pequeña isla situada en medio del Sena, que ya fue habitada hace más de dos mil años por tribus celtas. Una de estas tribus eran los parisii, que fueron quienes le dieron nombre a la ciudad. Era una isla fácil de defender y se encontraba en el camino entre el Norte y Sur de la antigua Galia.

Posteriormente, romanos y francos se hicieron con el dominio de la Île de la Cité para extenderla aún más allá y constituir lo que fuerons los primeros esbozos de lo que hoy es París. Allí, en la isla pueden aún encontrarse restos arqueológicos de aquellas épocas. Es curioso caminar bajo la cripta del Notre Dame porque encontraremos restos antiquísimos, no en vano, la île de la Cité es el lugar más antiguo de París.

—- Visitas en la île de la Cité —–

Sin duda alguna su monumento clave es la Catedral de Notre Dame, el mejor ejemplo de la arquitectura medieval en Francia. Soberbia y espléndida, Notre Dame nos envolverá con su magia, ofreciéndonos auténticas maravillas visuales como sus rosetones, su frontal o sus arbotantes.

Tras ella, y siguiendo nuestro recorrido, nos encontramos con la plaza de Juan XXIII, tranquila y quieta frente al nostálgico silencio que nos ofrecen las aguas del río Sena a su lado.

Un paseo por la Île de la Cité nos llevará desde la plaza Juan XXIII, hasta la Rue Chanoinesse, donde han vivido personajes de fama universal, como Racine, dramaturgo del siglo XVII. Tras llegar a la confluencia con la Rue d’Arcole, volvemos a enfilar hacia la catedral de Notre Dame, pero esta vez por su parte frontal, donde encontraremos delante, la plaza del Notre Dame, en cuyo suelo reza el punto cero, desde el que se miden todas las distancias en Francia. También, bajo esta plaza, está la cripta arqueológica con casas de hace 2.000 años. En uno de sus laterales podremos disfrutar de la estatua ecuestre de Carlomagno, emperador del año 768, que unió a todos los pueblos cristianos de Occidente.

Siguiendo por la Rue de la Cité encontraremos el tradicional mercado de flores y pájaros, muy colorido, vistoso y ambientado, y es que París siempre ha sido famosa por sus flores.

Notre Dame de noche

Finalmente, de frente a la Rue de Lutece, a la que habremos desembocado después de visitar el mercadillo, encontramos una colosal estructura de edificios espectaculares que nos harán abrir la boca de asombro, por su elegancia y belleza. Lo primero que veremos es la Cour du Mai, el patio principal del Palacio de Justicia, que precisamente se encuentra en lo que antiguamente era el Palacio Real. A su derecha se alza la Conciergerie, antecámara de la guillotina que ya fue utilizada de prisión durante la Revolución.

Finalmente, la Saint Chapelle, una preciosa obra de arte gótica. Una iglesia, que si no es la más bella de París, poco le falta, con sus magníficas vidrieras de colores, y sus cúpulas resaltando por encima del Palacio de Justicia.

Terminaremos la visita a la Île de la Cité saliendo por el antiguo barrio de los orfebres, en épocas medievales, el Quai des Orfèvres de donde pasamos al Pont Neuf, que nos sacará ya a Les Halles o Saint Germain.

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