Visita La Rochelle si amas el mar

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La Rochelle, ciudad recomendada ante todo para los amantes del mar. Deambulando por sus calles porticadas se contemplan sus veteranas casas de madera y sus tiendas alineadas recordándonos los tenderetes desaparecidos por el tiempo, que los comerciantes desplegaban en las calles para vender sus mercancías recién desembarcadas; paseando por el viejo puerto construido por Leonor de Aquitania veremos como todo el esplendor de esta región se ha establecido a partir del océano.

Acentuando entre las sólidas defensas del viejo puerto nos encontraremos con la tour Saint-Nicolas de la segunda mitad del siglo XIV, tour de la Chaîne, torre de la cadena, creada en el siglo XIV y restaurada en los siglos XIX y XX ya que quedo dañada en algunos conflictos.

En el puerto de La Rochelle ya no podremos ver comerciantes, ni los antiguos armadores, pero mantiene un aire muy turístico.

Situada en la costa oeste de Francia y con una población aproximadamente de 76.000 habitantes, esta ciudad tiene una enorme personalidad debido a sus constantes luchas religiosas siendo también una puerta de salida hacia novedosos mercados y territorios ansiados por emprendedores y colonos.

Por estas luchas La Rochelle no conserva muchos de edificios medievales que han ido desapareciendo, aún así guarda un aire de historia que rememora épocas pasadas, aunque sí observaremos algunos vestigios del pasado que esperan los ojos de los turistas, como:

  • La puerta de La Grosse Horloge, antiguo acceso a la villa fortificada de la ciudad, y por la que ahora se accede a la ciudad vieja,
  • El Palacio de Justicia construido por orden de Henri IV para mostrar su generosidad hacia la ciudad,
  • La Maison Henri II, de estilo renacentista, datada en el siglo XVI, actual Tribunal y Cámara de Comercio,
  • la torre de Saint-Barthélemy, del siglo XV, una de la pocas supervivientes de las luchas religiosas citadas anteriormente,
  • El castillo del siglo XI construido para resguardar la ciudad que en esos momentos desarrollaba el comercio de los vinos y la sal.

Saboreando los deliciosos vinos que se nos ofrecen, degustando las ostras acompañadas con unas gotas de limón, con ese olor a océano que tiene toda la ciudad y la tranquilidad que acompaña, pasaremos ratos agradables imaginando historias de viejos mercenarios.

– MÁS INFORMACIÓN

Puedes leer más sobre la ciudad y los recorridos que puedes hacer por ella en nuestro archivo de artículos en el siguiente enlace: turismo en La Rochelle.

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1 comentario

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  1. andrea dice:

    creo que es una vista muy acogedora, para disfrutar del mar y de sus torres al fondo

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