Bretaña, indómita y salvaje

Vannes

Vannes

Indómita y salvaje, implacable, agreste e irreductible. Características que podrían definir perfectamente a esta región de Francia y que cabalgarían con las imágenes que tenemos de sus costas. Bretaña, un lugar donde la fuerza de las mareas, las mayores de Europa, pueden alcanzar desniveles de hasta dieciséis metros; donde la fuerza del mar es capaz de introducirse tierra adentro convirtiendo en islas pedazos de tierra interior.

Pero es esta misma fuerza que se irradia de las mismas entrañas del mar que bate sus costas la que os cautivará. El estruendo de sus olas contra sus acantilados, forjados por la propia Naturaleza, os arrastrarán a conocer Bretaña. A querer recorrer cada rincón, y aún así, marcharos insatisfechos de vuestras vacaciones por haber dejado atrás bellísimos recuerdos y lugares aún desconocidos. Y es que Bretaña tiene tanto que conocer que falta tiempo material para verlo todo: La Baule, Vannes, Carnac, Quimper, Brest, Rennes, Dinan, Saint Maló, e incluso Mont Saint Michel, que aunque pertenece a la Baja Normandía, está a poca distancia del límite con Bretaña.

Podríamos hacer dos recorridos:

  1. Recorriendo la costa
  2. Atravesando el mítico bosque de Paimpont en dirección a Rennes y el Norte.

1.- Recorriendo la costa

Es el recorrido más salvaje, pues iríamos bordeando una costa repleta de acantilados que se mezclan con pequeñas calas y playas de arena blanca como La Baule, considerada como una de las mejores playas de Europa.

Si partimos de Nantes, dirigiéndonos hacia la costa por La Baule, llegaremos hasta Vannes una ciudad que es pura arte, repleta de museos e iglesias. Su casco medieval es un viaje a los tiempos en que la ciudad era un ducado independiente. Desde allí podremos recorrer el bellísimo golfo de Morbihan, un lugar donde el mar rompe contra los peñascos de Belle Ile dejando a su paso multitud de pequeñas islas que dejan un paisaje precioso. Al otro lado del golfo se encuentra el yacimiento de Carnac, considerado como uno de los más importantes de Europa por su concentración de dólmenes.

Yacimiento de Carnac

Siguiendo la línea costera en dirección a Quimper, habremos de atravesar Concarneau. Pero es Quimper nuestro siguiente destino, pues la ciudad es un agradable puerto pesquero, además de ser la ciudad más antigua de Bretaña, pues según la leyenda de Ys, se levanta sobre una ciudad sumergida. A lo largo de toda la costa iremos encontrando muchos edificios de madera, construcción que era típica en Bretaña hasta que una serie de incendios asolaron algunas de sus ciudades. En Quimper podremos encontrar bastantes de estas construcciones.

Llega el momento de bordear y girar hacia el norte por la costa, y a medida que avanzan nuestros pasos, el litoral se hace cada vez más salvaje. La fuerza del Atlántico literalmente devasta las costas de Brest; olas que chocan brutalmente contra su corazón, y tras descansar en esta histórica ciudad, degustando algunos crèpes en alguno de los bares que podemos encontrar en su puerto, nos marchamos hacia el norte, la conocida como costa de Armor. Todo un litoral que abarca desde Ouessant hasta Mont Saint Michel, y que nos llevará por la Costa de Granito Rosa y por la Costa Esmeralda.

Dinard

Las ciudades que se van sucediendo por todo el camino y sus alrededores nos van ofreciendo una alternancia de colores insólitas. Es un constante juegos de luces del sol y de las aguas marinas que destellean en nuestros ojos ofreciéndonos unas imágenes impactantes. Trebéurden, Treguler, Erquy o Dinard nos irán saliendo al paso hasta llegar a Saint Maló, ciudad donde en tiempos se refugiaron corsarios y bucaneros, fortaleza amurallada donde franceses e ingleses dirimieron sus enfrentamientos.

2. El segundo recorrido es el que atraviesa por el centro Bretaña, no tan abrupto pero sí cargado de leyendas míticas, como la de Merlín o la Dama del Lago; llena de ciudades bautizadas en piedras, en las que el tiempo parece no haber pasado, como Dinan o Rochefort en Terre. Bosques que gritarán con voces de sirenas a nuestro paso para atraernos y que nuestros sentidos queden para siempre prendidos en su espesura.

Pero éste, bosques, ciudades, y leyendas quedarán para un próximo artículo, porque se merecen un lugar especial. Porque su historia y su belleza deben tener el privilegio de ser contados con las palabras de un recuerdo misterioso.

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