Viaje a Estrasburgo, guía de turismo

Petite France en Estrasburgo

Cuatro días de viaje a Estrasburgo dan para hacer una bastante completa visita a esta localidad alsaciana cuyo bellísimo centro histórico fue el primero reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Sede también de algunos de los edificios más emblemáticos de la Unión Europea, como el Parlamento o el Palacio de los Derechos Humanos, Estrasburgo dibuja sus paisajes al son del curso del río Ill que atraviesa la ciudad, en cuyas curvas desarrolló uno de los más llamativos barrios de toda la Alsacia, el barrio de “Petite France”, lugar de antiguos asentamientos romanos que hoy día está jalonado por pintorescas casas de entre los siglos XVI a XVIII .

En esos cuatro días de viaje a Estrasburgo tendrás la oportunidad no sólo de conocer a fondo Petite France, sino también su impresionante catedral, cuya aguja de la torre fue, en su tiempo, la más alta de toda Europa, vivir la bulliciosa vida de las plazas Gutemberg, Broglie o Kléber, acercaros a los “edificios europeos” e incluso viajar hasta las vecinas ciudades de Colmar y Mulhouse.

QUE VISITAR EN ESTRASBURGO

– Petite France

Es, sin duda, la zona más bella de la capital alsaciana. Es de esos rincones tranquilos y apartados del mundanal ruido (es una zona peatonal en casi su totalidad) en los que merece la pena perderse sin más compañía que la cámara de fotos y tu pareja. Sin tiempos, sin prisas, sin mapas ni más pesos. Curiosamente, el nombre e la “Pequeña Francia” nada tiene que ver con patriotismos, sino con el hospital que allí está, donde siglos atrás se curaba el “mal francés”, una epidemia de sífilis que las tropas del rey Francisco I trajeron a la ciudad.

La Pequeña Francia es una sucesión de calles que albergaban antiguas casas de los trabajadores del gremio de curtidores. Estas casas del siglo XVI en adelante fueron ubicándose en las márgenes del río Ill, afluente del Rin, que atraviesa la ciudad. Justo al pasar bajo el Pont Couvert, enmarcado por dos torres cuadradas de piedra, el río se divide en dos brazos que más adelante, y tras pasar por el barrio, vuelven a unirse. Las imagenes que deja deja el rio, los puentes que lo surcan y las ballísimas y típicas construcciones que albergan, son más propias de pueblos alpinos que de una gran ciudad como es Estrasburgo.

No os debéis perder el paseo por la rue de Tanneurs, donde podréis ver la Maison des Tanneurs, antigua casa de los curtidores, sede gremial. Desde la plaza Benjamín Zix tendréis unas fotografías de Estrasburgo preciosas, pues descansa sobre el margen del propio río en una zona ideal para hacer un breve descanso y tomar algo que os refresque. La Rue des Dentelles o calle de los encajes cuenta con la magnífica mansión del siglo XVI de los Rathamhausen, mientras la Rue des Moules serpentea entre típicos puentes de madera y restaurantes de cocina tradicional alsaciana.

Estrasburgo, la Petite France

– La catedral de Estrasburgo

La entrada desde la calle frontal a la plaza de la catedral impresiona por la vertiginosa altura de la aguja de su torre, de 142 metros, en su día el edificio más alto de la Cristiandad hasta que levantaron las torres de las catedrales de Colonia y Ulm. Construida en 1015 sobre una antigua iglesia romana, sin embargo un incendio la asoló por lo que hubo que reconstruirla en el 1176. Casi doscientos cincuenta años después fue acabada, en el 1439. Aunque de origenes románicos su posterior reconstrucción la hizo abrazar el estilo gótico chartrense.

Si su vista exterior es impresionante, en el interior sorprende también sus vidrieras originales y su caja del órgano, en el lateral de la nave central así como el púlpito ricamente tallado del año 1485 y la columna “de los ángeles” de estilo gótico. Pero lo que sin duda reúne cada día a los turistas es su famosos reloj astronómico. Cada día, a las 12,30 h., una serie de mecanismos ponen en funcionamiento a unas figuras, que a modo de alegoría reciben la bendición de Cristo. El reloj astronómico cuenta también con un planetario de Copérnico.

Más información: la catedral de Estrasburgo

– La casa Kammerzel

Situada en la misma plaza, junto a la Catedral, se encuentra la Maison Kammerzel, una típica casa entramada en madera que está profusamente decorada con personajes de la Biblia y mitológicos. Reconstruida en el año 1589 en estilo renacentista, en el siglo XIX la compró un comerciante, Felipe Kammerzell, a quien se le debe el nombre, y finalmente en el año 1879 la compró el municipio y fue declarada monumento histórico. Hoy día alberga un restaurante, uno de los más famosos y visitados de la ciudad.

Más información: la casa Kammerzel

– El Palacio Rohan

Ubicado en la Plaza del Castillo, al lado mismo de la Plaza de la Catedral, el Palacio Rohan fue construido como mansión episcopal para el obispado de Estrasburgo. Comenzado a construir en el año 1730 (y acabado sobre el 1830), es una sobria construcción en tonos amarillos y rosáceos que se levantó en torno a un patio central y con forma cuadrada. La fachada se encuentra mirando al río, aunque tiene una terraza frontal.

Actualmente alberga tres museos: el Arqueológico, el de las Artes Decorativas y el de Bellas Artes. Abre todos los días excepto los martes.

– Plazas en Estrasburgo

Si queréis tomar el pulso a la ciudad nada mejor que pasear por sus plazas donde jóvenes y no tanto, se reúnen cada día para pasar un buen rato.

La plaza Gutemberg es la más céntrica. A escasos 100 metros de la plaza de la catedral esta plaza está presidida por la alta escultura dedicada al inventor de la imprenta, Johannes Gutemberg. La plaza Klèber es la más ambientada de la ciudad. Abierta y fresca, allí se reúnen a diario la juventud estrasburguesa. Muy cerca, la plaza Broglie más bien parece una gran avenida enmarcada por árboles en cuyo final se levanta la estatua al general Lecrec, el héroe local que comandó las tropas que liberaron Estrasburgo del dominio nazi durante la Segunda Guerra Mundial, y el edificio de la Ópera. A continuación de esta plaza, y justo a la espalda de la öpera está la Plaza de la República, nudo de transportes, y con una de las más bellas plazas de la ciudad. Si bien el jardín central está cuidado al más exquisito detalle como si de un jardín francés se tratase, los edificios que la rodean son todos de estilo neo-renacentista. Allí se encuentran el Palacio del Rin, el edificio del Teatro Nacional y la Biblioteca Universitaria.

– Museos

Estrasburgo es rica en museos variados. El más tradicional y recomendable es el Museo Alsaciano en la ribera del curso del Ill. El museo reúne arte popular alsaciano recogiendo las antiguas tradiciones de esta región. El Museo Histórico, emplazado en el antiguo matadero municipal, es muy interesante por cuanto nos cuenta las vicisitudes por las que ha pasado una región, la de Alsacia, a lo largo de los siglos, en una época u otra bajo dominio francés o alemán, indistintamente.

– El “Barrio Europeo”

A nivel mundial probablemente Estrasburgo sea conocida como la sede de los más importantes edificios públicos de la Unión Europeo. En este barrio residencial se alzan el Parlamento Europeo, el Palacio de Europa donde se reúne el Consejo y el Palacio de los Derechos del Hombre.

En las cercanías está además el Parque de la Orangèrie, el más grande de la ciudad.

EXCURSIONES DESDE ESTRASBURGO

Os recomiendo encarecidamente visitar Colmar, una ciudad cercana que se encuentra a apenas media hora en tren. Es una de las más bellas localidades de la Alsacia francesa. Su barrio Little Venice hace honor a su apodo pues resulta evocados y produnamente nostálgico y tranquilo.

Interesantes son también las visitas a los Museos del Tren y del Automóvil que están en Mulhouse, a una hora en tren de la capital.

Por último, os recomiendo que hagáis la ruta del vino alsaciano. Disfrutaréis y paladearéis algunos de los mejores vinos del país.

Podéis reservar las excursiones aquí:

INFORMACIÓN PRÁCTICA SOBRE ESTRASBURGO

EL CLIMA EN LA CIUDAD

Dicen los estrasburgueses que la ciudad sólo cuenta con dos estaciones: otoño e invierno. Es sólo un dicho, pero lo cierto es que la ciudad suele contar con temperaturas generalmente bajas y lluviosas. Enero y febrero suelen ser los meses más fríos con nieves incluso el primero de ellos. Lo mejor es visitarla en época estival pues en verano las temperaturas suelen ser agradables para pasear aunque las noches refresca bastante.

COMPRAS EN ESTRASBURGO

El triángulo mágico de las compras en la ciudad es sin duda el comprendido entre la Rue des Francs, la grand Rue y sobre todo, la Rue du 22 November, donde entre otros hay un megastore de Virgin y las conocidas Galerías Lafayette. Quesos, vinos y chocolates son las compras más solicitadas.

TRANSPORTES

No es una ciudad demasiado grande por lo que no necesitaréis de mucho transporte, salvo que bajéis hasta el barrio europeo. El tranvía es lo más cómodo para moverse por la ciudad, mientras el tren lo es para hacer las excursiones por los alrededores.

COMER EN ESTRASBURGO

La gastronomía local está muy influenciada por la temperatura. El frío hace que el comer tradicional aquí esté basado en platos contundentes donde prima el queso y la carne, sobre todo. Los platos más conocidos son, sin duda, el Baeckeoff, un guiso hecho con cerdo, cordero y verduras y cocinado con vino blanco; el Roesti, hecho con una base de patatas hervidas y cortadas a tiras con bacon y queso fundido servido todo sobre una cazuela de barro; el plato alsaciano, o ensalada con jamón curado, queso Munster en tostadas, huevo duro y salchichas; las tartas flambeadas (flambs) y, por último, el choucroute, un plato cuyo ingrediente principal es la col fermentada acompañada de diferentes tipos de carne de cerdo (generalmente hervida) y salchichas. Entre los pescados los más cocinados son el salmón y la trucha.

Exquisita es la pastelería alsaciana. Los escaparates de las llamadas “pastiseries” son espectaculares. Entre los dulces hay que probar los bletzer y los dampfknudel, que también pueden ser salados.

Por último, ejemplo típico de bebida alsaciana son sus excelentes vinos, de los mejores del país, entre los que destacan el Riesling y el Gewurztraminer.

Roesti alsaciano

CÓMO LLEGAR A ESTRASBURGO

El aeropuerto de Estrasburgo es uno de los más importantes de Francia. Con poco más de un millón de pasajeros transportados en 2010, se encuentra a unos 12 kms. del centro de la ciudad, en la localidad de Entzheim.

Una de las formas más sencillas de llegar a la ciudad es en tren. Estrasburgo es un importante nudo ferroviario con conexiones a ciudades de Francia, Alemania, Bélgica, Holanda, Suiza e incluso Italia. La web de TGV-Europe.com nos ofrece billetes desde Estrasburgo a localidades como París, Montpellier, Lyon, Francfort, Munich o Zurich, con un solo clic, en una web muy intuitiva y fácil de manejar.

Más información: Para comprar un billete de tren

ALOJAMIENTOS

Estrasburgo tiene una muy completa oferta de alojamientos, pero si lo que planeáis es visitar la ciudad, la mejor forma de hacerlo a pie y además tener a mano un buen medio de trasmporte para visitar los alrededores, es alojarse en los alrededore de la estación de tren.

Os dejo un enlace donde podréis localizar y reservar vuestro hospedaje: hoteles en Estrasburgo

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Comentarios (7)

  1. SILVIA dice:

    BUENAS TARDES,
    QUISIERA SABER CUANTOS DIAS NECESITO PARA RECORRER LA CIUDAD, Y TENER UNA IDEA CLARA Y COMPLETA.

    GRACIAS,

    SALUDOS.

  2. Buenos días, Silvia

    Estrasburgo no es una ciudad excesivamente grande y puedes recorrerla incluso a pie. Lo único que te queda más apartado es la zona de los edificios europeos, pero no es especialmente vistoso.

    Para tener una idea clara de la ciudad con dos días completos o puede que tres, tendrás más que suficiente. Pero ya te digo, si quieres incluir la zona europea, entonces debes tener en cuenta que se te irá una mañana en ello.

    Un consejillo más: guarda un día para visitar Colmar (puedes hacerlo en tren). Es una pequeña ciudad que estoy seguro que te encantará.

    Saludos.

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