La batalla de Vouillé por el control de la Galia

ALARICO_II

La batalla de Vouillé fue una batalla realmente decisiva que delimitó fronteras que hoy por hoy siguen vigentes. Una lucha por el control de la Galia entre los visigodos y los francos, en el año 507, que obligaría a los primeros a retirarse perdiendo territorios como Aquitania.

El rey de los francos por aquel entonces, Clodoveo I, tenía la intención de extenderse cada vez más, imitando así a los propios romanos. Así, sus aspiraciones eran conseguir dominar el norte y este de la Galia. Sus ansias de nuevas conquistas fueron completamente un éxito, llegando hasta el norte y venciendo a los alemanes en la batalla de Tolbiac.

Además de un excelente ejército, Clodoveo I contó con otro éxito, su conversión al cristianismo gracias a su esposa Clotilde, así, la aristocracia galorromana y las tribus cristianas del reino lo apoyarían sin ningún tipo de problema.

En el año 500, Clodoveo ya había conquistado los territorios del este y el norte. No obstante, sabía que para conseguir el dominio total sobre la Galia debía conseguir primero el Reino visigodo de Tolosa. Éste estaba asentado en el sur, y contaba con el gran apoyo de los ostrogodos, pues su rey Alarico II (visigodo), se había casado con la hija de un rey ostrogodo.

Alarico II era consciente de los planes de Clodoveo, así pues, decidió que la única forma de relajar las tensiones militares era dar muestras de buena fe al rey franco. Por esta razón, se reuniría con Clodoveo en Amboise, una isla neutral del Loira, y terminaría entregándole a Siagrio, el cual se había refugiado en Tolosa tras la derrota de Soisson. El rey franco aceptó el presente, ejecutando evidentemente a su enemigo. No obstante, esto no bastó para apaciguar su sed expansionista.

En la primavera del 507, los francos curzaron el río Loira al mando de Clodoveo I y su hijo Teodórico. Los visigodos, intentarían cortarles el paso por el norte, pensando que así lograrían ganar tiempo para que llegaran los refuerzos de sus aliados los ostrogodos.

Así, en la llanura de Vouille, a tan sólo 15 km de Poitiers, se desencadenaría esta gran batalla. Una encarnizada lucha cuerpo a cuerpo que no terminaría hasta que finalmente las tropas francas mataran al rey visigodo.

Mientras que la victoria significaba una clara conquista de Toulouse, Aquitania, Gascuña y Limousin para los francos, los visigodos se vieron en la obligación de retirarse conservando tan sólo Septimania y trasladando la capital visigoda de Tolosa a Toledo.

Además, debido a este enfrentamiento y las consecuentes conquistas y pérdidas, los Pirineos se establecerían como una frontera que a día de hoy se ha mantenido separando España de Francia.

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