La Tercera República francesa, de 1870 a 1940

Tercera Republica Francesa

La Tercera República Francesa, que terminaba en 1940 en plena Segunda Guerra Mundial, finalizaba tras años caracterizados por un débil equilibrio entre fuerzas políticas, prolongándose mucho más tiempo que cualquier otro régimen desde la Revolución Francesa en 1789.

Cierto es que durante la Tercera República ningún partido logró obtener una mayoría de diputados, por lo que los gobiernos se debían sustentar en un precario equilibrio de pactos y coaliciones. Gracias a este sistema político, Francia pudo recuperarse de las duras cicatrices que dejó su derrota ante los prusianos entre los años 1870 y 1871, lo que le permitió desarrollarse y ponerse a la altura de otras grandes potencias europeas. Fue, precisamente, el 4 de septiembre de 1870, cuando se proclamó esta Tercera República de Francia.

Uno de los momentos más delicados para la Tercera República fue el llamado “caso Dreyfus“, a raíz de la condena en 1894 de un oficial del Ejército de religión judía por cargos de traición. Todos los esfuerzos por demostrar su inocencia fueron rechazados por el Estado Mayor Militar, y cuando el antisemitismo entró en escena se abrió aun más la brecha entre los favorables a la nueva República y los reaccionarios contrarios a ella. Pese a que Dreyfus fue absuelto y rehabilitado para su cargo en el año 1906, este episodio dejó una profunda huella en ambos bandos.

En el año 1871 se inicia un proceso de expansión de las fronteras de Francia, que aun lamentaba la pérdida de Lorena y Alsacia, pero ante la imposibilidad de recuperarlas o iniciar nuevas conquistas en Europa ante el creciente avance alemán, decidieron optar por la colonización en Indochina y la firma de tratados de alianza con Rusia en 1894 y con el Reino Unido en 1904.

Durante los últimos años de la Tercera República, Francia mantuvo cierta resistencia ante la ley que ampliaba el servicio militar hasta los 3 años, pero esta situación cambió radicalmente cuando se declaró oficialmente la Primera Guerra Mundial, y Alemania (además de Austria-Hungría e Italia) se declaraba enemiga oficial de Francia. Fue el presidente Raymond Poincaré quien consiguió unir a los diferentes partidos políticos en aras de un fortalecimiento militar para defender a Francia en la inminente guerra.

El periodo de entreguerras trajo cierta calma. Con el Tratado de Versalles y el fin de la Gran Guerra, Francia quedó como gran potencia continental europea después de la derrota de Alemania, la desintegración del Imperio Austro-Húngaro y la caida de la Rusia de los zares.

Sin embargo, aquel decenio de los años 20, marcado por las reparaciones de guerra que se solicitaron a los alemanes y la construcción de las alianzas defensivas, se vio frenado en seco con la crisis económica del 29. Las tensiones sociales volvieron a las calles después de años con los ojos vueltos al exterior. Aumentó el desempleo y el descontento y surgieron nuevos escándalos políticos y financieros.

El que en algunos de estos escándalos participaran judíos provocó un movimiento antisemítico en consonancia con una parte de Europa donde Alemania, además, comenzaba a recuperarse. Ideologías con basses más firmes como el fascismo o el comunismo empezaron a aflorar, y la sociedad se dividió.

Con el país roto interna y socialmente; con un continente en guerra, y con una Alemania convertida en una máquina de guerra, Francia poco pudo resistir ante el empuje de las tropas alemanas. La división interna se hizo patente incluso cuando el país fue invadido por Alemania en mayo de 1940, y especialmente, cuando finalmente declararon a París como “ciudad abierta” evidenciando la separación entre la clase política dirigente y la masa popular que pedía resistir.

La entrada de las tropas en París provocó tal descontento y desesperanza en la población que finalmente el mariscal Pétain, que había sucedido al primer ministro Paul Reynoud, decretó el alto el fuego firmándose el armisticio el 22 de junio de 1940. Tras ésto, y ante la pretensión de Pétain de obtener plenos poderes dictatoriales, 80 diputados de la Asamblea se opusieron al nuevo régimen, lo que provocó que se rechazara el parlamentarismo y que finalmente el Mariscal Pétain fuera nombrado “Jefe del Estado Francés” en lugar de Presidente de la República.

Quedaba así finalizada la III República Francesa.

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Puedes leer otros episodios históricos del país en el siguiente enlace: Historia de Francia.

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