El Tratado de Paz de los Pirineos

Paz de los pirineos

El conocido como Tratado de los Pirineos o Paz de los Pirineos, fue un tratado firmado por las coronas española y francesa en 1659. Este tratado ponía fin a una etapa llena de hostilidad entre ambos países, desde que en 1620 Francia entrara en la Guerra de los Treinta Años tras la victoria de las tropas españolas contra los rebeldes holandeses y los suecos en Nördlingen.

Si bien es cierto que en 1648 se había firmado ya la Paz de Westfalia, que ponía fin a la Guerra de los Treinta Años, ambos países habían prolongado su lucha que dejaban bastante tocada a la corona hispana.

A partir de 1640 Francia intentó interferir en la política española apoyando completamente a los sublevados catalanes (sublevación de Cataluña). Asimismo, España apoyaba la conocida como Revuelta de la Fronda en 1648.

Finalmente, los enfrentamientos bélicos entre estos dos países terminaron en 1659 en la Isla de los Faisanes (río Bidasoa). Fue allí donde ambas naciones, o mejor dicho los representantes de Felipe IV y de Luis XIV, debatieron durante meses los términos del acuerdo.

Como consecuencias encontramos grandes beneficios para Francia, que recibía el condado de Artois así como algunas plazas fuertes en Flandes, Henao y Luxemburgo. Asimismo, devolvían a España el Charolais y las conquistas de Italia.

Francia también recibió Rosellón, Conflent, Vallespir y parte de Cerdaña, en la parte septentrional de los Pirineos. Así, los Pirineos se convertían en la frontera entre ambos países.

Además, entre otros acuerdos, destaca el pacto de una boda de gran valor político. El enlace real entre Luis XIV de Francia y María Teresa de Austria, hija de Felipe IV de España. La dote de esta boda se estableció en medio millón de escudos. No obstante, jamás llegó a pagarse, por lo que Luis XIV consideró anulado el Tratado y comenzó nuevamente las hostilidades contra España, algo que finalmente derivaría en la conocida como Guerra de Sucesión Española en 1702.

Cabe destacar que este tratado también incluía el indulto general, así como la restitución de bienes, a todos los que fueron perseguidos durante la sublevación catalana. Los franceses se comprometían a mantener la vigencia de los Usatges de Barcelona así como sus instituciones en el norte de los Pirineos (Perpiñán). No obstante, Luis XIV no cumplió su palabra. Así, tan sólo un año después, los Usatges eran completamente derogados prohibiendo el uso del catalán en el ámbito público y oficial.

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También puedes leer cuanto hemos escrito sobre la historia del país galo en el siguiente enlace: Historia de Francia.

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