El origen de las catacumbas de París

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Que las catacumbas son uno de los elementos más característicos de París, nadie lo pone en duda. No obstante, quizá no todo el mundo sepa cuál fue su origen exactamente, el origen de las catacumbas de París.

Antiguamente, cuando los cementerios se ubicaban dentro de las ciudades, en Francia había varios de ellos. Podemos decir que la idea de las catacumbas surge cuando se dieron cuenta de la insalubridad de dichos cementerios, concretamente el conocido como Los Santos Inocentes. Fue este cementerio el que obligó a dar un giro a los ritos funerarios y a plantearse si enterrar a los difuntos tan cerca de los vivos era saludable.

Nos situamos en el siglo XVIII, en el ya mencionado cementerio Saints-Innocents. Este lugar estaba ubicado entre las calles de St Denis, Lingerie, Ferronnerie y Berger. Se trataba de un cementerio con historia, pues más de diez siglos habían servido para enterrar un gran número de difuntos.

Hay que tener en cuenta que este gran cementerio custodiaba los restos mortales de los feligreses de más de 22 parroquias, el hospital principal y el depósito de cadáveres, es decir de personas sin ningún tipo de familia ni recurso. Así, podemos hacernos una idea de la gran cantidad de sepulcros que logró atesorar durante diez siglos; y es que en esos días, el suelo había ascendido hasta 2 metros y medio con respecto al nivel de la calle, en un manto insalubre que no hacía más que crecer y crecer.

Varios expertos de la facultad de París ya informaron en su día de que este tipo de camposantos no era la mejor opción, podían resultar un foco realmente importante de enfermedades, incluso podría desembocar en una epidemia, pues en algunos cementerios se manipulaba los cadáveres de forma un tanto inadecuada.

Continuamente se abrían fosas comunes para hacer nuevas con mayor espacio, algo que desagradaba hasta el extremo y que preocupaba a los vecinos de este cementerio. La gota que colmó el vaso fue cuando en 1780 el muro de un sótano cedió por la presión de una fosa común. Así pues, las autoridades decidieron finalmente cerrar este cementerio y comenzar a construir camposantos un poco más alejados de la urbe.

Ese mismo año, el gobernador policial Lenoir presentó el proyecto que daría lugar a las actuales catacumbas. Se trataba de trasladar todos esos cadáveres y huesos bajo una planicie de un área conocida como Montrougue.

El nombre de catacumbas viene debido a que el proyecto se inspiró directamente en las conocidas catacumbas de Roma. La diferencia es que las francesas jamás habían servido como lugar de enterramiento, simplemente se había convertido en una gran fosa común.

Fueron consagradas en el año 1786 y los huesos se trasladaron siguiendo rituales solemnes para mostrar respeto a aquellas personas que habían sido enterradas en el cementerio. Este fue el principio de un gran éxodo de huesos, que poco a poco dejaban sus tumbas en los cementerios urbanos para terminar en las interminables catacumbas francesas.

Foto vía: playandtour

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