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Pere-Lachaise, eterna bohemia

¿Qué tienen en común Oscar Wilde, Amedeo Modigliani, Maria Callas y Jim Morrison? Todos ellos y muchos más descansan en el cementerio más grande de París urbano y uno de los más conocidos en el mundo: el cementerio Père-Lachaise.

La idea de que los cementerios sólo pueden ser entretenimiento para la cultura gótica es errónea. Los cementerios son grandes atracciones turísticas por sus historias, la magnificencia de sus arquitecturas y por el reconocimiento histórico de quienes descansan en ellos. Por todo esto, el cementerio Père-Lachaise de París merece lugar en el itinerario de todo aquel que visite la Ciudad de las Luces.

La construcción de esta magnifica necrópolis es obra del arquitecto neoclásico Alexandre Théodore Brongniart, quien en 1804 fue encargado por el propio Napoleón Bonaparte para crear la estructura para este famoso cementerio, aunque la capilla y la entrada principal fueron construidas por Étienne-Hippolyte Godde.

El 21 de mayo de 1804 el Père-Lachaise abrió oficialmente sus puertas. Su nombre se debe a François d’Aix de la Chaise, conocido como el Père la Chaise, confesor del rey Luis XIV. Pero al principio, el cementerio no fue bien aceptado por los parisinos por su ubicación en las afueras de la ciudad. Al ser transferidos al mismo los restos de algunos personajes de gran prestigio, los parisinos le concedieron su beneplácito.

Si París es sinónimo de bohemia, Père-Lachaise es sinónimo de arte. Y no sólo por la magnificencia de los sepulcros esculturales y la arquitectura neoclásica, sino además por el eterno reposo de grandes artistas de la historia. Recorrerlo es un viaje a través del tiempo, de la historia del arte y de la vida de quienes hoy reposan entre árboles, flores y visitantes. Y si aún caben dudas, una página web de lo más original permite hacer un recorrido virtual por las calles del bohemio cementerio parisino. No suenan acordeones ni se escucha la voz del “gorrión de París”, la grandiosa Edith Piaf, pero si se puede contemplar la imagen de su tumba, buscando en el directorio de nombres de los eternos habitantes.

El Père-Lachaise cuenta con la exquisita presencia de Frédéric Chopin, Marcel Proust, Sarah Bernhardt Molière, La Fontaine, María Callas y muchos otros. Tal vez el más visitado hoy en día es Jim Morrison, cantante del grupo The Doors. Su tumba solía estar acompañada de un busto del artista, pero éste ahora formar parte de la colección de algún fanático cleptómano.

Tumba de Jim Morrison

Amedeo Modigliani descansa junto a su esposa Jeanne Hébuterne, quien se suicidó dos días después de la muerte del extraordinario pintor italiano. Y Oscar Wilde se encuentra escoltado por dos toros alados asirios. El escritor que criticaba la misma sociedad victoriana que lo aplaudía y que luego lo condenaría a dos años de trabajos forzados en la prisión de Reading por su “delito” de homosexualidad, acabó muriendo de meningitis en un hotel barato de París.

Tumba de Oscar Wilde

Su tumba -digna de un dandi como Wilde- es obra del controversial escultor Jacob Epstein. Considerada “obscena”, fue mutilada en sus partes pudendas, pero eso no impidió que las marcas de besos y los papeles con notas destinadas a Wilde dejasen de fascinar, como en la que se puede leer: “Tú no has muerto, seguramente estás junto al Señor enseñándole a vestirse”.

Es evidente que el cementerio Père-Lachaise merece ser visitado. Tras su apertura, hace más de doscientos años, ha sido ampliado en cinco ocasiones, lo cual le ha permitido pasar de 17 hectáreas y 58 áreas a 43 hectáreas y 93 áreas, con 70.000 tumbas, 5.000 árboles, gatos, pájaros y dos millones de visitas al año.

Información adicional

Cementerio PÈRE-LACHAISE