Clos-Lucé es un castillo-mansión francés que forma parte de los Castillos del valle del Loira. Antiguamente conocido con el nombre de Cloux, y se encuentra en Amboise, a 500 metros del castillo del mismo nombre, con el que está conectado por un pasadizo subterráneo.
Esta construcción data del siglo XV, cuando fue edificado bajo las órdenes de Étienne le Loup. En 1490, Carlos VIII de Francia lo adquirió como un obsequio para Anne de Bretaña, su mujer. También Francisco I y su hermana, Margarita de Navarra, fueron ocupantes de este caserón.
Sin embargo, su residente acaso más interesante no fue de la nobleza, sino que pasó a la historia como un hombre de las ciencias y las artes. Se trató de Leonardo da Vinci, quien se trasladó para ver transcurrir allí los últimos res años de su vida. Desde 1516 y el 2 de mayo de 1519, el genial Leonardo merodeó por las habitaciones de Clos-Lucé.
Muchas son las huellas que han quedado de él en el castillo. Su dormitorio permanece intacto. La cama en la que descansaba se encuentra aún allí, y en la cabecera, como un guiño más dejado por este personaje célebre, reposa el retrato de la mujer del marqués de Giocondo, Madonna Elisa Gherardini: ni más ni menos que la –presunta– Monna Lisa.
Los sótanos de Clos-Lucé guardan más tesoros legados por Da Vinci. Abundan allí los modelos dibujados por él, diseños novedosos y visionarios que incluyen a un tanque, un puente de asedio y un primitivo helicóptero. Todas piezas que más tarde serían desarrolladas por quienes supieron valorar su genialidad.
En los jardines también es posible caminar entre vestigios de la historia. Se dice que han sido mantenidos tal y como lucían en 1519, al momento de la muerte de Leonardo. Fueron ubicadas en los terrenos numerosas maquetas de las obras de ingeniería lucubradas por Da Vinci, quien se anticipó así unos 400 años al curso de la historia que las vería hacerse realidad.
Foto 1 Vía: Cenacolo
Foto 2 Vía: Linternaute