El Carnaval de Limoux, el más largo del mundo

Carnaval de Limoux

El Carnaval de Limoux (Limós) no es solo uno de los carnavales más conocidos y populares de Francia, sino también en el más largo del mundo en cuanto a duración. Esta fiesta comienza siempre a fines de enero y suele terminar a finales de marzo, principios de abril: casi dos meses y medio de continuas fiestas por las calles de esta localidad francesa del departamento de Aude, en el Languedoc Rousillon, en la que todos los sábados y domingos se convierten en días grandes en la ciudad.

Este año 2014, el Carnaval de Limoux comenzó el 26 de enero, y se extenderá hasta el 6 de abril de 2014. En este tiempo, cada fin de semana, sin faltar ni un sábado ni domingo, más de treintas pandas carnavalescas desfilan por sus calles por turnos. Los «pierrots», los clásicos danzarines vestidos de época, los «goudils», participantes enmascarados generalmente vestidos de comedia, y los «dominós», vestidos de negro con unas bandas satinadas y coloridas, son los personajes principales de estos desfiles, que a su vez se acompañan de los «fecos«, los músicos que ambientan la fiesta. Todos ellos son los que van por la ciudad, los que entran en locales y bares, dispuestos a animar a participar en la fiesta, tirando confetti y con los brazos en alto portando las «carabenas», una especia de cañas que están adornadas con cintas de colores.

Cada sábado y cada domingo hay tres turnos de desfiles, cada uno con un motivo diferente. En el primero, que se produce a las 11 de la mañana, se basa en una noticia local o internacional, a la que se le da un giro cómico al más puro estilo de las chirigotas gaditanas. En el segundo, a las 17 h., la música se vuelve más lenta, y cada integrante de una misma banda va vestido con un mismo traje que ha sido elegido por el grupo. El último turno es el que sale a las 22 h, y es quizás el más solemne, pues aprovechando la noche, bailan y desfilan portando antorchas con música melodiosa de fondo. Termina así el día en un ambiente mucho más familiar y distendido.

El rey del Carnaval, por su parte, es elegido en el primer domingo de Carnaval y lo reciben los participantes en la fiesta vestidos de molineros completamente de blanco, con gorra y un pañuelo rojo al cuello (al estilo de los corredores de los Sanfermines españoles), pero en este caso con un látigo en la mano y con zapatos de madera.

Hay además un «Martes Grande» en el que las fiestas y los eventos son más especiales y numerosos (este año coincide con el 4 de marzo), y finalmente una semana completa de Carnaval, la principal, que en este 2014 será del lunes 31 de marzo al domingo 6 de abril.

Precisamente en este día, el último de Carnaval, se celebrará la «Noche de la Blanquette«, una noche en el que este famoso vino espumoso con denominación de origen, la Blanquette de Limoux, correrá por las calles de la ciudad en un acto homenaje en el que se celebrará un juicio simbólico al Rey carnavalesco, para luego incinerarlo.

Como podéis suponer por estos pequeños detalles, se trata de una fiesta muy tradicional, costumbres arragiadas de más de 400 años que se han ido pasando de generación en generación hasta llegar a nuestros días y que curiosamente tiene sus raíces en el pago de impuestos en el monasterio de Prouille, lugar al que acudían los molineros allá por el siglo XIV, coincidiendo con lo que hoy es el Martes de Carnaval o Martes Grande. Este hecho sirvió como procedente de un Carnaval que se celebró por primera vez en el año 1604 cuando los lugareños disfrazados se echaron a las calles de la ciudad disfrazados, portando látigos, harina y dulces, que arrojaban a la gente.

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Foto vía: web oficial de Limoux

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