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La colina de Vezelay y su famosa abadia

Vézelay es un tranquilo pueblo de la región de Borgoña, famoso por ser hogar de la Basílica de Santa María Magdalena, una de las iglesias de estilo románico más grandes y mejor preservadas de toda Europa.

La importancia de la basílica de Vézelay alcanzó un punto máximo durante la Edad Media, cuando se convirtió en un destacado centro de peregrinaje. Forma parte de la ruta hacia Santiago de Compostela y los fieles de esa época sentían gran devoción hacia las reliquias de María Magdalena que se guardan allí.

La basílica guarda en su larga historia un capítulo para las Cruzadas. Durante la segunda y la tercera de ellas, fue testigo de su desarrollo. San Bernardo de Clairvaux llegó allí durante la Segunda Cruzada.

Signada desde sus inicios por la religión, la historia de Vézelay comienza en el año 860, cuando las tierras ubicadas sobre la colina fueron donadas por Gerard, el Conde de Roussillon, para la construcción de un Monasterio.

La abadía fue consagrada en 879, pero las invasiones normandas destruyeron la iglesia principal, que debió ser reconstruida a principios del siglo XI. Desde entonces, la popularidad del conjunto no dejó de crecer.

Parte de la fama de esta hermosa basílica radica en sus esculturas de estilo románico, situadas en el arco de la gran entrada y en los capiteles de las columnas. Además, quienes la visiten no pueden dejar de subir hasta la terraza situada detrás de la iglesia, desde donde se obtienen magníficas vistas de las colinas y los valles circundantes.

 

En el interior, la nave es una de las partes más antiguas de la iglesia. Fue construida entre los años 1120 y 1132. Las columnas que sostienen techos abovedados tienen capiteles decorados con bellísimas esculturas, que hacen recordar al trabajo de los artistas que ornamentaron la cercana abadía de Cluny.

Foto 1 Vía: Sacred Sites
Foto 2 Vía: Ciao Adriano