Notre-Dame de París
Se sabe: París es una de las ciudades más encantadoras del mundo. ¿Es posible que sea aún más hermosa y mágica? Pues quedará a criterio del lector decidir esto, pero de lo que estamos seguros es de que una luz especial se apodera de sus calles durante las fechas navideñas. A continuación, algunos sitios que no os debéis perder durante todo el año, y más aún durante sus últimos días.
En Navidad, la catedral de París exhibe frente a su entrada principal un inmenso abeto decorado con luces y guirnaldas de color rojo. Se convierte en una de las postales más clásicas de las celebraciones de fin de año en la ciudad, y es capaz de dejar a cualquiera anonadado ante la combinación del brillo y la majestuosa arquitectura que la caracteriza.
Las Galerías Lafayette
Claro está: no existe un solo mes en que uno de los centros comerciales más grandes y lujosos del mundo no esté listo para deslumbrar. Pero todo se potencia en Navidad: a los ya acostumbrados productos, se suman bombones y patés a buen precio, con detalles que indican que la mejor parte del año está por llegar.
En el Bulevar Haussmann, la inmensa cúpula de cristal y la fachada de las galerías se convierten en una vista imperdible. Su árbol de Navidad poco tiene que envidiarle a Notre-Dame: con 7 pisos de altura, adornado de estrellas y luces doradas, acompaña a los compradores a lo largo de todo el edificio.
Galerías Lafayette
Las luces del Trocadero
Otro clásico de toda visita a la capital francesa son los jardines del Palacio Trocadero, frente al Palacio de Chaillot. El estanque rectangular, las fuentes y las estatuas de piedra se iluminan por la noche, brindando un espectáculo mágico.
También la torre más famosa de Francia se ilumina para asombrar a los turistas y enorgullecer a los habitantes locales. Desde el Trocadéro, es posible observar sus millones de luces doradas que cada hora destellan intermitentemente durante cinco minutos.
Foto Vía 1: Go France
Foto Vía 2: Southwestern Grad
Foto Vía 3: TrekEarth