Montparnasse, hogar de pensadores

Torre de Montparnasse

Montparnasse, ubicada sobre la margen izquierda del río Sena, fue durante años un área emblemática de París, en la que confluían destacados artistas locales y extranjeros, en busca de un lugar accesible para vivir en comunidad con sus pares. Hoy, Montparnasse es leyenda; en sus calles y cafés alberga el aura de aquellos grandes que alguna vez la habitaron.

El centro mismo de Montparnasse está localizado en la intersección entre el Boulevard de Montparnasse y la Rue de Rennes. Su nombre deriva de Mount Parnassus, que en la mitología griega designaba al hogar de las Musas. Lo recibió de un grupo de estudiantes, que en el siglo XVII se reunían en el vecindario del monte para recitar poesía.

A principios del siglo XIX, Montparnasse cobró fama por constituirse en centro intelectual y artístico de la vida parisiense. Surgió como una alternativa a Montmartre, habituada por personajes de familias más acomodadas.

En Montparnasse, Zola, Manet, France, Degas y Fauré, entre muchos otros, encontraron un espacio para la reflexión y la producción. Pintores, escultores, escritores, poetas y compositores en condiciones económicas penosas fueron atraídos por los alquileres baratos de comunas como La Ruche. Gran parte de ellos vendía sus trabajos por algunos francos para poder comprar alimentos.

Los cafés y los bares de Montparnasse resultaron entonces lugares de encuentro para intercambiar ideas. La mayoría de ellos se encontraban en el cruce Vavin, hoy llamado Place Pablo-Picasso. Le Dôme, La Closerie des Lilas, La Rotonde, Le Select y La Coupole datan de las décadas de 1910-1920, y aún se encuentran trabajando. La Rue de la Gaité era la calle en la que funcionaban muchos de los teatros de Montparnasse, entre ellos el renombrado Bobino.

Montparnasse se transformó también en hogar de varios exiliados políticos: Vladimir Lenin, León Trotsky, Porfirio Diaz, Simon Petlyura y muchos más. Durante la Segunda Guerra Mundial, la comunidad de artistas debió disolverse, y luego de concluida la conflagración Montparnasse no volvió a adquirir su antiguo esplendor.

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