Paseando por Clermont-Ferrand

Clermont-Ferrand es la capital de la región de Auvernia, famosa por su conocido Parque Vulcánico. Se trata de una ciudad con mucha historia, y unos monumentos extraordinarios que no hay que dejar de visitar. Numerosos vuelos y trenes llegan a ella a diario y está muy bien comunicada por carretera, de modo que no hay excusas para privarse de disfrutar de su fantástico patrimonio.

Panorámica Clermont-Ferrand, Auvernia

Vista panorámica de Clermont-Ferrand, en Auvernia.

Uno de los edificios más interesantes es el Hôtel de Chazerat, construido en la década de 1760. Su entrada semicircular conduce hacia un patio ovalado que es único en toda Francia. Columnas corintias, un salón dorado y bustos ecuestres son algunas de las asombrosas vistas que se obtienen en su interior.
La Fuente de Ambrosio es una estructura gótica decorada en estilo renacentista. Las inscripciones en latín indican que fue construida en 1511 por el obispo de la diócesis de Clermont e instalada frente a la entrada sur de la Catedral. Desde entonces, sin embargo, ha sido trasladada en sucesivas ocasiones, pese a lo cual su estado de conservación es ideal.

Hotel de Chazerat, Clermont Ferrand, Auvernia

Hôtel de Chazerat, en Clermont-Ferrand, Auvernia

Tiene una base octogonal y ocho brazos destinados al flujo de agua. El pilar central está coronado por una lámpara gótica. Lo más sorprendente de esta fuente son las sucesiones de imágenes que representan distintas escenas de la creación del mundo y de los momentos de la vida del hombre, con bellísimas metáforas acerca de la niñez, la adolescencia y la madurez. Es una verdadera obra de arte, magnífica e indescriptible, que vale la pena observar con calma y detenimiento para descubrir las muchas riquezas que la componen.

El Obelisco del General Desaix se erigió en 1801, en memoria del General Desaix, quien luchó y murió en la batalla de Marengo, en 1800. Fue ubicado en el centro de una fuente que contenía las inscripciones relativas a las campañas militares de Desaix. En 1957, se transformó en un lecho de flores y fue restaurada en 1987, por lo que hoy se conserva en muy buen estado.

Estos tres monumentos son sólo una parte de las muchas maravillas que guarda Clermont-Ferrand. En otra ocasión seguiremos recorriéndolas, para conocer esta bella ciudad de Auvernia.

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Foto Vía panoramica: gralon.net
Foto Vía hotel: hadrienlacoste

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