Cuevas subterraneas, seguimos conociendolas

Cuevas subterraneas de Francia

En un post anterior os hemos comentado la prolífica existencia de cavidades subterráneas en el territorio francés, que son un atractivo añadido al magnífico paisaje y excelentes ciudades con las que cuenta este país.

Continuando con nuestro viaje al centro de la tierra, podemos visitar una de las más bonitas y grandes de toda Francia. Situada en el Languedoc-Roussillon, la cueva de las Grandes Canalettes está compuesta de formaciones de estalactitas y estalagmitas singulares. El sistema de cuevas tiene dos partes: la Galería de Dos Arcos que conduce a la Bóveda Blanca, y la red Angkor, que incluye la Nave, el Lago Atoll, la Caverna Angkor y la Cúpula Roja.

En esta misma región, se sitúa el abismo gigante de Cabrespine, con una gran sala accesible al público (una de las más grandes a nivel mundial) y la originalidad de ser una cueva con una gran cantidad de cristalizaciones de cristales de aragonita y calcita. Algo verdaderamente espectacular. Por otro lado, se encuentra la cueva de Trabuc con cristales de diferentes tonalidades, desde el ocre al rojo más vivo. Es muy significativa la sala de los 100 mil soldados, nada más que 100 mil estalagmitas de 10 centímetros de altura.

Trasladándonos a Midi-Pyrénées debemos visitar la cueva de Bedeilhac. Una cueva paleolítica donde se conservan dibujos de raya negra, pinturas de una y dos colores, grabados en pared calcárea y suelo arcilloso. Además de unos modelados de arcilla, que son únicos de esta región.

El abismo de Padirac, es otra magnífica maravilla de la naturaleza, una cavidad natural de 75 m que se abre en la superficie de la meseta calcárea de Gramat Lot, debajo de la cual, a 103 metros, corre un río subterráneo. 
Se puede descender al río subterráneo (en ascensor o escaleras) y realizar un paseo a 103 metros bajo la tierra montados en un barco. 
Tras el desembarco en la sala del Lago de la lluvia, la visita continúa a pie, hacia la sala de los Grands Gours, la Sala del Grand Dôme, cuya bóveda se eleva a 94 metros de altura con su Lago Superior situado a 27 metros encima del lecho del río.

También existen cuevas destinadas a mejorar y conservar alimentos, como son las cuevas de Roquefort, destinadas a mantener los quesos durante todo el año, gracias a su magnífica temperatura, entre ocho y diez grados. Ahora, sabemos cuál es el secreto de los quesos Roquefort. Las cuevas que abren sus puertas al publico son: Roquefort Société, Roquefort Papillon y el Roquefort Gabriel Coulet.

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