Cuevas subterraneas en Francia

Cueva de Francia

Existen en Francia numerosas cuevas que invitan a los amantes de la espeleología a adentrarse en el corazón de las mismas. De hecho, Francia es uno de los principales puntos de concentración del turismo subterráneo de Europa. En este post, os vamos a enumerar algunas de las más importantes cuevas que existen en territorio galo.

En la región de Alsacia, puedes visitar una mina que producía arsénico y que muestra el modo de trabajo de los mineros en el siglo XVI. Se trata de la mina de Gabe-Gottes en Sainte Marie aux Mines. La visita sólo se puede realizar bajo reserva.

Cambiando de región, en Aquitania, se encuentra la cueva de Lascaux, uno de los mayores descubrimientos del mundo de las cuevas subterráneas. Fueron hayadas en 1940 y resultaron ser un auténtico descubrimiento del mundo prehistórico.El éxito de visitantes produjo que en 1963 se cerrara la instalación y se creara una réplica que se puede visitar desde 1983.

Borgoña esconde entre sus tierras, las cuevas d’Arcy-sur-Cure, con pinturas con más de 33 mil años de antigüedad, que son un auténtico tesoro de la historia de la humanidad.

En ellas, se pueden encontrar pinturas rojas de animales como mamuts y las huellas de ocho manos. El Franco Condado, también tiene sus propias cuevas. La primera es la cueva d’Osselles descubierta en el siglo XIII, lo que la convierte en una de las más antiguas en cuento a lugar de visita. Se trata de una necrópolis de osos de cuevas más importantes, hay entre dos mil y tres mil esqueletos de osos, siendo descubierto el primero completo en 1826 y está expuesto en el British Museum. La segunda cueva del Franco Condado es el abismo de Poudrey, una de las mayores salas subterráneas de Europa.

La capital francesa también cuenta con un lugar para los amantes de lo subterráneo, las Catacumbas de París o Les Carrières de Paris (canteras de París en español), son cementerios subterráneos donde reposan miles de restos humanos. Pasaron de ser minas de la época romana a cementerio de la ciudad en el siglo XVIII, ante el número de cementerios de la ciudad y las enfermedades que podían producir los cuerpos inertes.

Hoy en día, sólo se pueden visitar un kilómetro y medio de catacumbas, de los 300 en total que existen. Desde luego, que de las mencionadas en esta primera incursión al mundo subterráneo francés es de las más originales, aunque también de las más terroríficas.

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