La Semana Santa en Perpignan

Procesion de la Sanch

Francia no es un país que se caracterice por ofrecer grandes celebraciones durante la Semana Santa. Más bien, los pocos eventos relacionados tienen lugar el día de Jueves Santo, y el resto del acontecimiento pasa un tanto desapercibido.

Pero, como no podía ser de otra manera en un territorio tan vasto y diverso, hay un sitio en el que las fiestas por Pascuas son protagonistas en estas fechas. Se trata de la ciudad de Perpignan (o Perpiñán), en la región de Languedoc-Rosellon.

En esta localidad tiene lugar la procesión del Viernes Santo conocida como Procesión de la Sanch, dirigida por una persona en ropas de color rojo, llamado caparutxa (penitente). No faltan, desde luego, los misterios y los gozos.

Los misterios son representaciones en tamaño real de las distintas escenas que componen la Pasión. Distintas personas encarnan a Cristo con trajes de puntilla, acompañados por madonas envueltas en luto. Por su parte, los gozos son cantos de tristeza en nombre de María, que se entonan desde el alba. En la actualidad, también los balcones y los monumentos son decorados con flores y colgantes de colores.

La atmósfera de esta ciudad auténticamente catalana contagia a los visitantes el espíritu de Viernes Santo. Esta Procesión de la Sanch es atribuida a San Vicente Ferrer, un valenciano que en el siglo XIV inició la tradición en Perpiñán.

Durante un largo período, esta costumbre se mantuvo entre los muros de la iglesia de Santiago. Fue en 1777 cuando la procesión, que desde sus inicios se había desplegado por las calles de la ciudad, fue recluida en el templo.

Recién en 1950 se retomó la tradición de atravesar la ciudad en procesión, con los penitentes negros y el caparutxa a la cabeza, conformando una visión solemne e inolvidable.

Foto Vía: ABC

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