La Abadía cisterciense de Sénanque

abadia de Senanque

Nos dirigimos al municipio de Gordes, un hermoso lugar del que ya os hemos hablado en alguna otra ocasión. Es justamente aquí, en el departamento de Vaucluse, Provenza, donde encontramos la pintoresca Abadía de Sénanque, una abadía cisterciense medieval fundada en 1148 por un grupo de monjes cistercienses.

En concreto fueron doce los hombres de dios que llegarían hasta estas tierras, enviados directamente desde la abadía de Manzan en el Vivarais. Sería el obispo de Cavaillon quien mandaría a estos hombres, con el fin de que pudieran levantar una abadía similar de la que provenían.

Así, la construcción de esta abadía comenzaba en torno a 1150, pues antes de levantar la primera piedra estos monjes cistercienses morarían el lugar en prácticas casas.

Después de un arduo trabajo, la iglesia sería consagrada en 1178 por el obispo de Cavaillon, que observaba orgulloso la creación en la que él mismo había tenido mucho que ver. Aunque al parecer, en ese momento tan sólo estaba terminado el coro, pues la nave no comenzó a construirse hasta 1180, el mismo año en el que comenzaron a levantarse los dormitorios y el refectorio.

Las donaciones de los señores locales a esta obra de Dios, consiguieron que la abadía fuera completamente terminada en 1250.

La iglesia de la abadía es bastante austera, bastante normal teniendo en cuenta que es un edificio cisterciense. La misma, se construyó en forma de cruz de tau, con un ábside que se proyecta tras pasar las paredes exteriores del edificio monacal.

El claustro, el hermoso lugar de meditación y recogimiento, comunica las diferentes partes de este monasterio.

La sala capitular, por su parte, cuenta con unas seis bóvedas de cruz ojival, caracterizadas por una enorme fineza acústica. Esto era lógico, teniendo en cuenta que era la única estancia donde se permitía hablar, mejor que no se escapara ni una sola palabra.

El lugar puede ser visitado por grupos o de forma individual. Además, en esta abadía se organizan talleres en los que la gente puede sumergirse en una auténtica experiencia monacal.

Foto  vía: Greudin

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