Las islas de Lerins, un despertar de los sentidos

Abadia de Lérins, Cannes

La Abadía de Lérins, en la Isla de Saint-Honorat

Frente a la bahía de Cannes, en un sitio que cuenta con una increíble cantidad de horas de sol, se encuentran las islas de Lérins, verdaderos paraísos naturales que además son hogar de leyendas y tradiciones centenarias. Los nombres de las islas más importantes son Sainte-Marguerite y Saint-Honorat, y constituyen uno de los destinos más recomendables del país.

Pero sigamos ahora conociendo mejor las islas de Lérins

Sainte-Marguerite es la más grande de todas las islas y es famosa por la diversidad de especies que la habitan. Puede distinguírsela aún con los ojos cerrados: el aroma de los pinos y los eucaliptos que crecen en ella hacen de la estadía allí un constante llamado a los sentidos.

La ruta botánica permite recorrerla sin perderse de las vistas más sorprendentes. El mirador de la Pointe du Dragon es un sitio imperdible para obtener las panorámicas inolvidables que quedarán grabadas en la memoria junto al inconfundible perfume de Sainte-Marguerite.

El fuerte real es el lugar indicado para introducirse en la historia de la isla. Entre los muros de esta construcción se encontró la famosísima Máscara de Hierro, que dio pie a numerosas leyendas y que hoy permanece vigente en la memoria de los lugareños.

Saint-Honorat, más alejada de la costa continental, también apela a los sentidos, pero de otros modos. La especialidad de la isla es el licor Lérina, una delicia que destaca entre otras bebidas destiladas allí.

Los viñedos son cultivados por los monjes cistercienses desde el siglo V de nuestra era. La abadía fortificada, que data de entonces, es una construcción magnífica en la que los monjes viven en un ambiente de paz admirable, que se extiende a toda la isla y la convierte en un lugar ideal para la meditación y el descanso.

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