El monte de Santa Odilia

Monte de la Santa Odilia

En la comarca más pequeña de Francia, Alsacia, se encuentra un lugar repleto de leyenda, el Monte de Santa Odilia, patrona de Alsacia.

Cuenta la historia que Odilia era hija de Etichon, un merovingio y Duque de Alsacia, y de la princesa Berswinde. Cuando la princesa estaba embarazada, el Duque pensaba que su mujer iba a dar a luz un niño, pero finalmente nació Odilia, que además era ciega. El Duque la rechazó y su madre la envió al Monasterio de Balme en la Borgoña francesa. Allí, un monje irlandés fue a visitarla y a bautizarla, porque había recibido la llamada de Dios que le decía que tenía que ir a ver a esa niña.

La historia llegó a a oidos de su padre, que en lugar de recibir a su hija, mandó convertir la Fortaleza de Hohenbourg en un Monasterio para que su hija fuese su Abadesa. Desde este lugar, Odilia realizó numerosos Milagros y fue caninizada en el siglo XI por el Papa León IX. Su sepultura es un lugar de peregrinaje, sobretodo para personas con problemas oculares.

Hoy en día, del monasterio destaca la Capilla de la Croix, parte del monasterio del siglo XII, decorada con bellos frescos representando la vida de San Juan Bautista y la crucifixión. En el exterior, su situación ofrece una magnífica vision de Estrasburgo y la Forêt-Noire.

Rodeando la cima del monte se encuentra el Muro pagano (mur païen), una fortificación megalítica con cerca de 300.000 bloques de piedra, de entre 1,60 y 1,80 metros de anchura y hasta 3 m de altura. Se desconoce fielmente el origen de estas piedras que datan, por lo menos del siglo II a.C. o Edad de bronce.

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