La villa medieval de Serres, en la Provence

Villa de Serres

En la época medieval, Serres era una fortaleza protegida por murallas; perteneció al reino de Nápoles, y se encuentra en el corazón del llamado “Pays du Buëch”, un valle en el extremo sur de los Altos Alpes, que también integran Nyons, Sisteron y Gap. Su nombre de origen celta evoca su ubicación geográfica; custodiada por la Pignolette, suele pasar desapercibida para muchos turistas que no imaginan los encantos secretos de esta antigua aldea.

Visitar Serres es realizar un maravilloso viaje en el tiempo: la ciudad vieja está muy bien conservada con sus calles empinadas, pasillos, escaleras.  Entre las fachadas grises se pueden contemplar maravillas como la antigua mansión Lesdiguieres, del siglo XVII, con su impresionante combinación de estilo barroco y renacentista.

Los valientes que se animen a ascender a la parte superior de la ciudad vieja se verán recompensados con las vistas de la pequeña capilla de Bonsecours, que alberga una tumba judía del siglo XIV y los invernaderos de techos de tejas romanas que cubren el fondo del valle de Buëch. Desde allí se puede tomar el Sendero de los Monjes, una excursión de poco más de dos horas de duración.

Después se pueden recorrer los alrededores, como el Château de Montmaur, del siglo XIV, que fue también un lugar de la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, considerado Monumento Histórico, actualmente sede de espectáculos de verano; el Priorato de St. André de Rosans, un milenario priorato benedictino con el hermoso estilo románico de Provenza, completamente restaurado; el Monastère Orthodoxe, con una exposición de íconos de oro, embarcaciones de madera en miniatura, obras caligráficas y libros religiosos; se puede visitar todo el año.

Los entusiastas de la naturaleza se sentirán a gusto: pueden visitar las Marmitas del Diablo de Potes, unas piscinas excavadas por el torrente del río Durbonas. Se llega recorriendo un sendero a través del bosque de Durbonas y los prados de La Faurie, cerca del monasterio ortodoxo; es recomendable contratar un guía para la excursión. Otro lugar de impactante belleza son las Gargantas de la Méouge, consideradas reserva biológica. Son cascadas y pozos de agua que se extienden a lo largo de más de 4 Km. y se pueden recorrer a pie o en bicicleta.

Es muy fácil llegar a Serres con el ferrocarril París – Briançon hasta Veynes, en su propio automóvil por la carretera A7 salida Montélimar Sud, dirección Gap, o en avión hasta el aeropuerto más cercano, Grenoble / Saint-Geoirs, a 155 Km. de Serres.  Si están aquí a fines de julio o principio de agosto, podrán disfrutar de la fiesta medieval de la ciudad: dos noches de fachadas iluminadas con candelas, recreaciones de las antiguas tiendas y demostraciones artesanales y gastronómicas.

Foto: vía Patrick Lepicouché

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