Saint Malo, ciudad marinera

st malo

St. Maló es una espléndida ciudad fortificada que se alza frente al litoral de la Costa Esmeralda, en la región de Bretaña. Antigua isla fortificada que además se encuentra en la desembocadura del río Rance, y que fue en el siglo XVII el mayor puerto de Francia.

Y es que la historia de Saint Maló está muy ligada a este puerto y a su pasado marinero. Algunos de los más insignes marinos franceses partieron o son de aquí, como Jacques Cartier, descubridor del río San Lorenzo en Canadá. Pero también, por su situación estratégica, y las costas bravías, fue puerto de muchos corsarios. Fue esta piratería la que permitió que en el siglo XVII St. Maló creciera económicamente, y que se construyeran grandes mansiones en la ciudad. Sin embargo, su época más negra llegó durante la 2ª Guerra Mundial, cuando los alemanes prácticamente arrasaron su costa.

La ciudadela se encuentra rodeada por dos kilómetros de abigarrada muralla, de granito y siete metros de espesor, que cuenta con siete puertas, de las cuales la más conocida es la de St. Vincent. Sin embargo, la más bella y valiosa es la Grande Porte del siglo XV.

Interiormente, la ciudad es como un laberinto de callejas empedradas, de edificios altos del siglo XVIII y donde la cultura celta está latente en gran parte de sus sitios más turísticos. Uno de estos lugares que hay que visitar es la catedral de St. Vincent, del siglo XII y con unas vidrieras luminosas y coloridas.

Tampoco hay que dejar de visitar el Castillo de St. Maló, del siglo XIV. Allí, en uno de sus extremos está el Grand Aquarium que nos ofrece unas actividades muy llamativas, como viajar en submarino y visitar barcos hundidos en las costas. En uno de sus torreones se encuentra el museo de historia de la ciudad, además de tener unas maravillosas vistas de toda la ciudad y la bahía.

Con tiempo y la marea baja, no debéis de visitar los alrededores. Bretaña es un paraíso salvaje, un lugar donde la Naturaleza demuestra toda su fuerza y su grandeza. Hay que disfrutarla y recorrerla, y recordar todo ese pasado de la ciudad. Frente a las costas de la ciudadela se alza el Fort National, construcción levantada en el año 1689 al que se accede sólo cuando la marea baja. También es posible llegar hasta el Petit Bé Fort y hasta el Gran Bé.

Además, muy cerca tenemos otra muy bella ciudad, Dinard, además de poder pasear en barcas por los canales.

Por último, aunque un poco más alejado, se encuentra Mont Saint Michel, otra visita que no debéis dejar de hacer aunque eso os cueste un día o dos más de vuestro viaje.

Foto vía Maison-Dinard

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1 comentario

  1. MARIA ELENA dice:

    LA INFORMACION Y LAS FOTOGRAFIAS QUE SE MUESTRAN ME PARECEN MUY ILUSTRATIVAS. ES UNA MANERA DE CONOCER LUGARES MUY LEJANOS , QUE TAL VEZ NUNCA SE VISITEN PERSONALMENTE.

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