Visita a la Plaza Dauphine, en París

Place Dauphine

Pont Neuf, entrada a la Place Dauphine.

La bella ciudad de París es, para quienes hemos disfrutado de un tranquilo paseo por sus calles, una verdadera caja de sorpresas. A cada paso puede uno descubrir un paisaje sorprendente, monumentos maravillosos y amplios espacios verdes que respiran vitalidad en el corazón del casco urbano.

Y de los muchos parques y jardines con los que cuenta París, hoy os presentaremos la Plaza Dauphine, acaso una de las más pequeñas y olvidadas por los viajeros. Sin embargo, o tal vez por ello mismo, es una de las favoritas de los parisinos, ideal para vuestros viajes a París.

Está ubicada en un extremo de la Ile de la Cité. Sus orígenes se remontan al año XVI, cuando el área comenzó a acondicionarse bajo órdenes de Enrique III. Recién en 1607, su sucesor Enrique IV concedió este espació al Parlamento para que se edificara allí una plaza triangular.

El nombre de la plaza fue elegido en honor de quien sería su patrono, el futuro rey Luis XIII, a quien los franceses apodaron “delfín”. Así, esta hermosa Plaza del Delfín se extiende sobre tres islas pequeñas, y en sus momentos de apogeo fue una importantísima plaza parisina.

La superficie triangular le brinda un aspecto único y sumamente armónico. Sus construcciones de piedra blanca y ladrillo completan el conjunto ofreciendo a los caminantes un sitio de gran belleza y profunda paz para disfrutar.

Si bien no se trata de una Place Royale, debido a que no cuenta con un monumento que represente al rey en el interior de su terreno, sí está presente allí la figura de Enrique IV. Esto se debe a que el vértice occidental de la plaza se extiende hasta el Pont Neuf: del otro lado es que se encuentra la estatua del rey, por lo cual hay un estrecho vínculo entre ambos.

Foto Vía: Structurae

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