El parque de tallas en piedra de Rotheneuf

Rotheneuf

Rotheneuf, al noroeste de Francia, se encuentra a unos 5 Km. de la costa y muy cerca de Saint-Malo. Actualmente es una villa balnearia; sin embargo, no siempre fue así. En los siglos XV a XVIII Rotheneuf era una villa de pescadores, marineros y contrabandistas, envuelta en leyendas de piratas que dominaban la costa, navegantes y guerreros que rivalizaban en la construcción de barcos fuertes y rápidos.

Hacia fines del siglo XIX era un lugar aislado en las costas de Bretaña. Hasta un sitio de la costa donde se cree que antiguamente, en el siglo XVII, había un oratorio dedicado a San Budoc llegó en 1870 Adolphe-Julien Fouré.

Se trataba de un abate que había quedado parcialmente paralizado, sordo y mudo debido a un derrame cerebral, se refugió en estas costas inhóspitas e inspirándose en las leyendas locales, creó un fantástico mundo de más de trescientas tallas de piedra. Inclusive creó una galería subterránea de esculturas de madera, pero fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial.

Las figuras representan la vida del clan Rothéneuf que, se cree, fue devastado por la Revolución Francesa, una gran tormenta o una serpiente marina. Nadie lo sabe, pero el abate Fouré se inspiró para dar vida nuevamente a la tribu Rothéneuf, que con sus brillantes ojos de mica, mira hacia el mar desde estas costas y playas bordadas de islas y cabos.

El abate Fouré permaneció aquí 25 años tallando estos centinelas de piedra. Otro motivo de inspiración parece haber sido el legendario Jacques Cartier, un explorador francés del siglo XVI que se atribuyó el descubrimiento del río San Lorenzo y también ser el primer europeo que realizó un mapa del Golfo de San Lorenzo en la actual Canadá; había nacido aquí en Rothéneuf y aquí murió.

Su casa actualmente se ha convertido en un museo. Dediquemos un párrafo a este extraordinario personaje: desde Canadá envió a Francia dos naves cargadas de “oro” y “diamantes”, que en realidad no eran otra cosa que ¡pirita y cristales de cuarzo! A partir de entonces hay un dicho en Francia: “Voila sin diamant du Canada”, algo así como “falso como un diamante de Canadá”.

Las rocas esculpidas están en la costa entre el estuario del Rance y la bahía del Mont Saint-Michel. Abarcan unos 500 m2 y son un conjunto un poco grotesco, inocente y extravagante. Se encuentran exactamente en el Chemin des Rochers Sculptés, Rothéneuf, cerca de Saint-Malo, en el camino a Cancale, prefectura Rennes, departamento Ille et Vilaine. Se pueden visitar de 10 a 18h. y es muy fácil llegar en tren hasta la estación de Saint Malo a 7 Km.

Foto: Bram Be

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1 comentario

  1. r dice:

    Preciosos,

    r.

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