Corrèze, en Limousin, corazón verde de Francia

Collonges la Rouge

Lemosín o Limousin, es una de las regiones más verdes de Francia, con sus mil fuentes, bosques, ríos, lagos y estanques, ideal para la práctica del senderismo y el contacto con la Naturaleza. Aquí se encuentran algunos lugares emblemáticos, como el lago de Vassivière en Creuse, los ríos Dordoña, Gartempe y Vienne, las salvajes gargantes del Parque Natural Regional Perigord-Lemosín.

Además hay muchos lugares para visitar, como Limoges, mundialmente conocida por sus porcelanas y esmaltes, declarada Ciudad de Arte e Historia, en la Alte-Vienne.

Pero el corazón más verde de Lemosín es Corrèze. Aquí se encuentra la famosa meseta granítica de Millevaches, ciudades medievales y bellos y sugerentes pueblos.   Rodeada de colinas, Corrèze conserva su barrio medieval, de callejuelas pintorescas bordeadas de altas casas. Tulle su capital, con 16000 habitantes, es famosa por su encaje, que se hace totalmente a mano; de hecho cada año se celebra aquí el Festival Internacional del Encaje de Tulle.

Una ciudad visitar es Brive-la-Gaillarde, muy animada, con muchas calles peatonales en forma de rayos que parten del centro; la ciudad vieja conserva viviendas de los silos XV y XVI. Aquí se encuentra el famoso Mercado de Brive, situado bajo la nave Georges Brassens, que ofrece productos locales de calidad e las llamadas “Ferias Grasas”, cuatro veces al año, donde se ofrece el mejor foie-gras de oca y de pato.

También visitaremos el sorprendente pueblo medieval de Collonges-la-Rouge; está completamente construido en gres roja procedente del macizo de Habitarelle. Casas con tejados de pizarra, pequeños castillos y torres de todos los tamaños agregan verdadero encanto a este pueblo que es la cuna de la asociación de Los Pueblos Más Bellos de Francia. No llega a tener 500 habitantes y se encuentra a 38 Km. de Tulle la capital departamental.

Otra ciudad preciosa es Turenne; parece colgada de la montaña, con sus callejuelas y casas señoriales, armónica y rodeada de exuberante naturaleza; se destacan el Castillo Feudal, la Torre César y el Torreón.

Si la idea es quedarse, en Corrèze encontrarán alojamiento para todos los gustos y presupuestos, desde hoteles hasta casas rurales pasando por campings y sencillas pensiones. Comer no será problema: abundan los restaurantes en el marco de hermosos paisajes, con preparaciones a base de productos orgánicos y cocina casera y familiar. Más allá de dónde coman, no deben dejar de saborear la carne de vaca lemosina, mundialmente conocida.

Es muy fácil llegar a Corrèze pues el Aéroport d’Aurillac se encuentra a sólo 69 Km.; si prefieren el ferrocarril deberán abordar el TGV Europe hasta la estación Corrèze. Además de los preciosos pueblos, podrán visitar museos y monasterios como los edificios conventuales de Aubazines. Si prefieren el contacto con la Naturaleza, pueden llegar hasta Les Cascades de Gimel, a 10 Km. de distancia.

Foto: vía Wikipedia

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