Lalbenque, capital de la trufa en el Pirineo Central

Lalbenque

Quercy, en el Pirineo Central, es una histórica y antigua provincia de Francia; su capital fue Cahors. Si están por aquí entre diciembre y marzo, presenciarán un espectáculo singular: hombres y mujeres, acompañados por un perro o más frecuentemente un cerdo, excavan al pie de los árboles.

Son los “truficultores de Quercy”, los buscadores de trufas, esos misteriosos hongos que crecen en una relación simbiótica con las raíces de ciertos árboles, casi siempre los robles, y símbolo emblemático de la mejor cocina francesa. En realidad fueron reconocidos como setas recién en el siglo XX, ya que con anterioridad no se sabía si pertenecían al reino vegetal, animal o mineral.

Uno de los mejores lugares para el desarrollo de la trufa es Lalbenque, considerada la capital de la trufa, llamada aquí “el diamante negro de Quercy”. Lalbenque se encuentra al sur del departamento de Lot, a 300 metros de altitud; su ubicación privilegiada le permite recibir a las vez las influencias climáticas del Océano Atlántico, el Mar Mediterráneo y el Macizo Central. La ciudad se encuentra engarzada en el Parque Natural Regional Causses du Quercy y tiene una historia milenaria; por aquí pasaba la vía romana que conectaba Lyon con Bordeaux y a comienzos del siglo XI era conocida como Albenca.

Actualmente es una deliciosa villa de aproximadamente 1300 habitantes, esencialmente dedicada a la agricultura y la recolección de trufas con su mundialmente conocido y reputado mercado, el más importante de trufas del sudoeste de Francia. En realidad el mercado está dedicado a especialistas y profesionales, pero a veces suelen venderse trufas a los visitantes particulares.

Los truficultores comienzan a llegar alrededor del mediodía y esperan el sonido del silbato, la señal para dar comienzo a las transacciones. Las trufas se encuentran en cestas de distinto peso; cada cesta se vende entera, y cuando el truficultor la cubre con un paño, es para indicar que ya ha sido vendida; por otra parte el precio de la transacción se mantiene en riguroso secreto.

Durante la época del mercado, toda la villa se dedica a las trufas: los restaurantes locales ofrecen un menú de temporada compuesto únicamente por trufas, todo acompañado por el noble vino de Cahors el cual, dicen, tiene aroma a trufas.

Interesará al visitante saber que Lalbenque es bordeada por el Camino de Santiago y cuenta con 17 circuitos turísticos, una amplia gama de posibilidades deportivas y un impresionante patrimonio histórico y arquitectónico.

Para llegar deben tomar un avión hasta el Aeropuerto de Albi, a 67 Km., o el ferrocarril hasta la estación de Lalbenque – Fontanes. Si la idea es quedarse, encontrarán casas rurales, camping y alojamientos de calidad, aunque también pueden buscar algo en en Cahors, a sólo 16 Km. de distancia.

Comer no será problema: en la calle del mercado y en la antigua estación hay varios restaurantes, aunque si llegan en época de trufas, deben realizar las reservas con anticipación.

Foto: vía World Atlas Pedia

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