Opciones de alojamiento en Francia

Hoteles en Francia

Chateau de la Guillonniere, al sur del Valle del Loira

Por fin, lo hemos decidido: billetes comprados, maletas hechas, documentos tramitados, ilusiones a toda marcha… y nos vamos a Francia. Sin dudas, se trata de un destino turístico maravilloso, variado y rico en arte e historia. Entretenimiento para todos los gustos y para todas las ocasiones nos esperan allá.

Pero antes de embarcarnos, será necesario tomar una decisión consciente y bien documentada acerca del tipo de hospedaje que conviene elegir. Los factores que influyen al momento de optar son múltiples: hay que considerar, además del dinero disponible y de la comodidad esperada, la duración de la estadía, la región a visitar y la temporada del año en que transcurrirá el viaje.

Francia ofrece una amplia variedad de hospedajes muy distintos entre sí, cada uno de ellos con características que los hacen óptimos para cada necesidad particular. Los más convencionales, como en casi todo el mundo, son los hoteles. Los hay muy lujosos (y bastante costosos), especialmente en París. Aquí hay un link útil para conocer algunas opciones de tres a cinco estrellas en la capital francesa.

En general, en los hoteles en Francia, si la estancia supera los tres días, conviene contratar un servicio de pensión completa, que incluye alojamiento, desayuno y tres comidas. La media pensión, que consta de alojamiento, desayuno y una comida, resulta una opción accesible durante la temporada alta, en que los precios se elevan considerablemente.

El alquiler de propiedades privadas es una práctica muy común en el territorio francés alejado de las grandes ciudades. Granjas, fincas y, en el Valle del Loira, numerosos castillos de ensueño se encuentran disponibles. Algunos de ellos sólo lo están durante la temporada alta, mientras que otros pueden alquilarse durante todo el año.

Otra interesante opción es la constituida por campings y caravanas, que abundan en las regiones más periféricas. Es una magnífica oportunidad para entrar en contacto con la naturaleza, y disfrutar de la aventura. Resultan muy recomendables para familias con niños mayores de seis años, que se divertirán en grande.

La alternativa más económica de alojamiento en Francia es probablemente la de los albergues juveniles. Se encuentran distribuidos en las grandes ciudades, y a pesar de sus bajas tarifas son cómodos y acogedores.

Están pensados especialmente para los viajeros que permanecen durante pocos días en la misma ciudad, de modo que la estadía permitida no suele superar las 3 o 4 noches. En París, sin embargo, es posible alojarse hasta una semana completa. Todos ellos requieren presentar el carné de miembro de la Asociación Nacional o Internacional de Alberguistas.

Foto Vía: Orange

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