Cahors, para disfrutar los pequeños placeres

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Hay ocasiones en las que en vacaciones lo que apetece es relajarse un poco y no descubrir un país entero o una gran región en una semana. Hay veces en las que lo que apetece es relajarse y disfrutar de unos días de paz y tranquilidad.

Normalmente, cuando hablamos de esto a todos se nos va la mente a la imagen de una playa  y una hamaca, pero no tiene porque ser así. Existen otra serie de pequeños placeres en esta vida a los que merece la pena, de vez en cuando, rendirse. Y un lugar ideal para hacer esto es Cahors, una antigua localidad medieval ubicada en los Pirineos Medios.

Situada en un meandro de Lot y dominada por colinas rocosas, esta villa galorromana conserva intactas las huellas de su rico pasado. La localidad cuenta con prestigiosos monumentos, de los cuales el más célebre es el puente Valentré, clasificado Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Y es que, precisamente, lo que os sugerimos es perderos callejeando por sus calles, sentarse a disfrutar de una buena copa de vino francés, disfrutar de la gastronomía del Quercy y quedaros boquiabietos observando sus esplendorosos jardines. Cahors es una ciudad agradable que se aprecia no sólo por su historia sino también por sus actividades culturales, su sol y su clima especialmente benigno.

Uno puede disfrutar de la naturaleza en su total esplendor, ya que se organizan numerosas actividades al aire libre, como realizar senderismo, montar a caballo o navegar. Y volviendo al tema de los caldos Cahors y su región producen numerosos vinos que son muy apreciados desde la antigüedad. Una visita realmente interesante es visitar alguna de las bodegas de la zona en las que la bebida se acompañan con platos típicos de la zona como foie gras o productos de charcutería.

Llegar hasta Cahors resulta cómodo, especialmente por su cercanía con Toulouse. Lo más práctico es llegar hacerlo en avión (varias compañías aéreas fletan vuelos a diarios desde España) o el tren que sale desde Barcelona.

Además, en las cercanías se encuentra Saint-Cirq-Lapopie, considerado como uno de los pueblos más bellos de Francia. Este pueblo que domina el Valle del Lot, está encaramado a la ladera (a 100 metros de altura). Las calles de Saint Cirq Lapopie han conservado numerosas casas antiguas cuyas fachadas de piedra o con entramado de madera fueron en su mayoría construidas entre los siglos XIII y XVI.

Foto Vïa Malavoda

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