El peculiar pueblo de Rocamadour

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En el departamento de Lot, al sureste francés, existe un pueblo llamado Rocamadour. Lo que hace especial este pueblo y lo distingue de los demás es la forma en la que este aparece como colgado de una inmensa roca. Sus pintorescas casitas penden de acantilados formando una preciosa e impactante imagen.

Si está buscando realizar una escapada de varios días o de fin de semana, o desea hacer turismo rural en la región, no deje pasar la oportunidad de visitar este peculiar pueblo.

La fama de este hechizante pueblo nos remonta hasta la época medieval por ser la sede del Santuario de Santa Maria de Rocamadour. El cuerpo de San Amadour fue encontrado allí en 1166 y desde entonces es un lugar de peregrinaje, como el de Santiago de Compostela, que recibe miles de visitas al año.

Su escalera de 250 escalones, que parte de la plaza de la Carreta, amenudo es subida por los peregrinos de rodillas a modo de penitencia. Una vez arriba, le espera la visión de siete iglesias y capillas construidas en plena piedra.

La virgen del santuario está ennegrecida por el humo de las velas que encienden los peregrinos y sobre la tumba de San Amadour hay una espada clavada en la roca cuya leyenda dice que es la espada Durandal que Rolando lanzó desde Roncesvalles.

Desde el mirador natural de l’Hospitalet se puede ver una panorámica del pueblo y toda su verticalidad. Las casas, los santuarios y las iglesias parecen agarrarse a la roca unas encima de otras en 150 metros de acantilado.

El casco antiguo de Rocamadour le sorprenderá por su belleza y su encanto medieval. Su calle principal está llena de tiendecitas de recuerdos y bares encantadores donde tomar algo.

Rocamadour es, sin duda, un pueblo único y peculiar. Pasear por él supondrá una experiencia visual difícil de olvidar.

Foto vía: Banjulstation.blogspot.com

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